La Ley del Talión, una de las normas más antiguas del Derecho penal de la humanidad.
Origen histórico
Su formulación más antigua aparece en el Código de Hammurabi, rey de Babilonia (siglo XVIII a.C.), una de las primeras compilaciones escritas de leyes.
Concretamente, se encuentra en los artículos 196 a 201, que establecen:
“Si un hombre destruye el ojo de otro hombre, se le destruirá el suyo.
Si rompe el hueso de otro hombre, se le romperá el suyo.
Si un hombre hace perder el ojo de un esclavo de otro hombre, pagará la mitad de su valor.”
— Código de Hammurabi, artículos 196–201.
Significado jurídico
El término “talión” proviene del latín talis, que significa “tal”, “igual”.
Por tanto, la Ley del Talión significa literalmente “castigo igual al daño causado”.
En su contexto original, no era una invitación a la venganza personal, sino un intento de limitarla.
Antes de estas leyes, la justicia se ejercía por medio de venganzas familiares o tribales sin proporción.
La norma del talión fue un avance jurídico, porque imponía la proporcionalidad del castigo: ni más ni menos que el daño causado.
Evolución y recepción
- En la Biblia, aparece en varios pasajes:
- Éxodo 21:23-25: “Ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie…”.
- Levítico 24:19-20 y Deuteronomio 19:21 repiten la misma idea.
- En el Derecho romano primitivo, la Ley de las Doce Tablas también recogía la idea de retribución proporcional: “Si ha roto un miembro a otro, que sufra lo mismo, si no se llega a un acuerdo.” (Tabla VIII, Ley 2).
Es decir, se admitía compensación económica como alternativa a la represalia física, lo que supuso una humanización progresiva del principio.
Influencia posterior
Con el tiempo, el Derecho evolucionó hacia la reparación pecuniaria o simbólica en lugar del castigo corporal.
Ya en la época clásica romana, la venganza física fue sustituida por la indemnización o pena proporcional, según el daño.
El espíritu del talión —la proporcionalidad— sobrevive en el Derecho penal moderno, donde se exige que la pena sea adecuada y proporcional al delito (principio recogido en el artículo 25.2 de la Constitución Española y en tratados internacionales como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, art. 10).
En resumen
| Aspecto | Detalle |
|---|---|
| Nombre | Ley del Talión |
| Frase icónica | “Ojo por ojo, diente por diente” |
| Origen | Código de Hammurabi (s. XVIII a.C.) |
| Principio | Proporcionalidad del castigo |
| Finalidad | Limitar la venganza y establecer justicia medida |
| Evolución | Del castigo físico a la indemnización o pena proporcional |

La Ley del Talión — del “ojo por ojo” a la justicia proporcional
1. Introducción
Pocas expresiones han atravesado tantos siglos y civilizaciones como la célebre fórmula “ojo por ojo, diente por diente”.
Su nombre jurídico es Ley del Talión, y su importancia radica en que representa el primer intento humano de limitar la venganza y racionalizar la justicia.
Mucho antes de que existiera el concepto moderno de proporcionalidad penal, esta norma ya establecía que la pena debía ser equivalente al daño causado.
Desde las arenas de Babilonia hasta las columnas del Foro romano, el Talión ha sido el punto de partida de la idea de justicia equilibrada.
2. Etimología y concepto jurídico
El término talión procede del latín “talis”, que significa tal o idéntico.
En sentido literal, lex talionis quiere decir “la ley del tal”, es decir, “el castigo igual al daño causado”.
Más allá del castigo físico, su esencia es un principio de proporcionalidad penal:
Que la pena sea equivalente, justa y no superior al delito cometido.
Este principio sobrevivirá en la evolución del Derecho penal occidental hasta nuestros días.
3. El Código de Hammurabi: la primera codificación del Talión (s. XVIII a.C.)
El Código de Hammurabi, rey de Babilonia (aprox. 1750 a.C.), es el primer texto jurídico conocido que formula expresamente esta ley.
Tallado en piedra basáltica negra y exhibido en el Museo del Louvre, contiene 282 artículos.
Leyes 196–201 del Código de Hammurabi:
- Si un hombre destruye el ojo de otro hombre, se le destruirá el suyo.
- Si rompe el hueso de otro hombre, se le romperá el suyo.
- Si destruye el ojo de un esclavo ajeno, pagará la mitad de su valor.
- Si un hombre golpea y mata a la hija de otro, se matará a la hija del agresor.
Estas normas, que hoy nos pueden parecer duras, en su época supusieron un avance civilizatorio: la justicia dejaba de ser privada y se institucionalizaba.
🕊️ De la venganza al derecho: antes, la represalia dependía de la fuerza o del linaje; con Hammurabi, se impone la autoridad de la ley como mediadora imparcial.
4. El Talión en la tradición bíblica: justicia y moral
El principio reaparece siglos después en los textos del Antiguo Testamento, confirmando su universalidad en la cultura semítica:
Éxodo 21:23–25
“Vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe.”
Levítico 24:19–20
“El que causare lesión en su prójimo, según hizo, así le sea hecho: fractura por fractura, ojo por ojo, diente por diente.”
Deuteronomio 19:21
“Tu ojo no perdonará: vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie.”
Sin embargo, la tradición hebrea evolucionó hacia una interpretación simbólica y compensatoria. Los rabinos sustituyeron el daño físico por indemnización económica, un paso esencial hacia la idea de reparación del daño y no de simple venganza.
5. El Derecho griego y la filosofía de la justicia proporcional
Aunque Grecia no codificó una “Ley del Talión” concreta, su pensamiento jurídico está impregnado del ideal de equilibrio.
- Dracón (621 a.C.), el primer legislador ateniense, introdujo leyes escritas extremadamente severas, buscando poner fin a las venganzas privadas.
- Solón (594 a.C.) suavizó ese rigor e incorporó principios de equidad y proporcionalidad.
- En la filosofía griega, Aristóteles fue el primero en hablar de la justicia distributiva y correctiva (Ética a Nicómaco, Libro V): “La justicia correctiva consiste en igualar el daño: ni más ni menos, restableciendo la igualdad entre las partes.”
Este concepto es, en esencia, una reformulación racional del Talión, pero con sentido ético y social.
6. La Ley de las Doce Tablas: la versión romana del Talión (451 a.C.)
En Roma, la Ley de las Doce Tablas —la primera codificación del Derecho romano— retoma y matiza el principio del Talión.
Su redacción respondía a la exigencia de los plebeyos de conocer las normas y limitar el poder de los patricios.
Tabla VIII, Ley 2
“Si alguien ha quebrado un miembro a otro y no se llega a un acuerdo, que sufra lo mismo.”
Pero añade una innovación jurídica clave: si se alcanzaba acuerdo, se admitía la compensación económica.
De este modo, el Talión deja de ser estrictamente corporal y se convierte en un principio de equivalencia jurídica, anticipando la indemnización por daño civil.
El Derecho romano evolucionó más allá del Talión físico, hasta convertirlo en un criterio de proporcionalidad entre delito y pena, aplicable no solo al cuerpo, sino también a los bienes y derechos.
7. Del castigo físico a la proporcionalidad penal moderna
A lo largo de la historia, el principio del Talión fue reinterpretado hasta transformarse en una norma de justicia racional.
- En la Edad Media, el Corpus Iuris Civilis de Justiniano mantuvo la idea de proporcionalidad.
- En el siglo XVIII, Cesare Beccaria, en Dei delitti e delle pene (1764), abogó por la proporcionalidad entre delito y pena como medida de civilización.
- Hoy, la proporcionalidad penal es un principio constitucional y un derecho humano fundamental.
Artículo 25.2 de la Constitución Española (1978):
“Las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social.”
Es decir: la pena no busca venganza, sino justicia y reintegración, heredando la esencia racional del Talión pero despojándola de violencia.
8. Principio de proporcionalidad: el legado vivo del Talión
El eco de la Ley del Talión resuena hoy en múltiples normas jurídicas:
- En el Derecho penal internacional, el principio de proporcionalidad guía las sanciones por crímenes de guerra y lesa humanidad.
- En el Derecho administrativo, limita el poder sancionador del Estado.
- En el Derecho civil, inspira la reparación del daño causado: ni más ni menos de lo justo.
Así, lo que empezó siendo una ley grabada en piedra termina siendo una piedra angular de la justicia moderna.
9. Comparativa interactiva: evolución del principio del Talión
| Época / Sistema | Forma de aplicación | Finalidad | Evolución |
|---|---|---|---|
| Babilonia (Hammurabi) | Castigo físico literal (ojo por ojo) | Limitar la venganza privada | Institucionalización de la justicia |
| Biblia Hebrea | Castigo físico o económico | Justicia moral y comunitaria | Sustitución por compensación pecuniaria |
| Grecia Clásica | Filosofía del equilibrio (Aristóteles) | Restablecer igualdad | Fundamento ético de la proporcionalidad |
| Roma (Doce Tablas) | Castigo físico o compensación | Equivalencia jurídica | Primer paso hacia la reparación civil |
| Derecho moderno | Pena proporcional o indemnización | Reeducación, justicia y equidad | Humanización del Derecho penal |
10. Conclusión
La Ley del Talión fue el primer grito de justicia medida en la historia del Derecho.
Su aparente crudeza escondía un avance revolucionario: el reemplazo de la venganza por la proporción, la arbitrariedad por la regla escrita.
Hammurabi la talló en piedra; los griegos la pensaron; los romanos la refinaron; el Derecho moderno la humanizó.
Hoy, cada vez que un juez impone una pena “proporcional” o un jurista habla de “reparación del daño”, el eco del Talión —aquel antiguo “ojo por ojo”— sigue vivo, transformado en justicia.
